¿Realmente les afecta escuchar a adultos malhablados?

Los niños son muy receptivos. Su habilidad para captar ideas, acciones y palabras a veces nos saca una carcajada. Pero ¿qué pasa cuando esta capacidad se une a las llamadas malas palabras?

¿Realmente escuchar a los adultos decir estas palabras incita a que ellos las usen? ¿Podemos evitar que utilicen estas palabras a pesar de que las hayan escuchado en casa? Te damos algunos consejos acerca de los adultos malhablados y los niños.

 

Las malas palabras y los niños

Los niños pequeños son como esponjas para todos los estímulos que los rodean, así que no es sorpresa cuando dicen algo fuera de contexto o imitan una actitud de uno de los adultos de su ambiente. Las malas palabras son una de las primeras cosas que los padres temen cuando su bebé comienza a hablar. Debido a que no entienden totalmente su significado son capaces de decirlas en cualquier contexto, a veces como una broma incitada por los adultos.

Es un hecho que nuestros bebés imitan nuestros actos y nuestro vocabulario. Es lógico que si nos escuchan decir determinadas palabras ellos también quieran utilizarlas. En estos momentos la táctica a utilizar debe ser cuidadosa. Los niños aprenden lo que deben hacer o no mediante el NO y las malas palabras también pueden ser controladas de esta manera. Un regaño es capaz de hacerle saber a tu hijo que lo que hizo o dijo es incorrecto y no debe repetirlo, a pesar de haberlo escuchado de ti.

Muchos opinan que los padres no deben contenerse en su vocabulario delante de sus hijos, sino que deben enseñarles qué usar y cuándo. Sin embargo, se debe siempre tener en cuenta que los padres son el modelo a seguir de los niños. Todo lo que vean lo querrán imitar, es así de sencillo. La mejor manera de evitar malentendidos es no ponerlos en contacto con las malas palabras en casa.

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